REFLEXIONES PARA DESPUES DE UNA GUERRA : Confidencias Norteamericanas

By: 
Ibrahim A. Warde
Date Published: 
July, 1999
Publication: 
Le Monde diplomatique
Language: 

 

Las "lecciones" de una guerra pasada, como se sabe, son contradichas habitualmente por la guerra que llega a continuación. La obra de Richard Holbrooke consagrada a los Acuerdos de Dayton (1) se dedica así con mucha mayor amplitud a las circunstancias que permitieron poner fin a cuatro años de conflictos en Bosnia-Herzegovina que a los elementos que han presidido la desastrosa ofensiva de la OTAN sobre Kosovo.

El autor, que fue responsable de los asuntos asiáticos en el departamento de Estado (Ministerio de Exteriores) estadounidense, embajador en Alemania, secretario de Estado adjunto, enviado especial del presidente Clinton, y que hoy es embajador ante la ONU, está sin duda alguna bien situado para hablar, tanto de los Balcanes, como sobre la posguerra fría, y, en particular, sobre el papel de Estados Unidos y los sutiles equilibrios entre moralidad y razón de Estado y entre fuerza y diplomacia. Estuvo, mucho más que cualquier otro dirigente norteamericano, implicado directamente en los asuntos de la ex-Yugoslavia. En efecto, fue él quien presidió en una base aérea de Ohio los veinte días de negociaciones entre los presidentes serbio, croata y bosnio. Fue también el hombre clave para determinar la suerte final de las negociaciones que precedieron al despliegue de los bombardeos de la OTAN sobre Kosovo.

Hombre de acción, ni tolerante, ni indeciso, ni en favor de las medias tintas, Richard Holbrooke se presenta como un "desfacedor de entuertos" que ejerce de sheriff a su pesar. Fustiga tanto la falta de resolución y la doblez de las potencias europeas, como la incompetencia de Naciones Unidas. Y (lo que sin duda explica su ambición mal disimulada por convertirse en Secretario de Estado) se burla de un equipo norteamericano de política exterior que navega al rumbo de unos generales que juzga excesivamente timoratos, al tiempo que da coba al presidente Clinton. Un pasaje del libro resume la "visión estratégica" del autor: "Durante cuatro años, el error occidental fue el tratar a los serbios como gentes racionales con las que se podía discutir, negociar y llegar a compromisos o acuerdos. De hecho, no respetan más que la fuerza, o las amenazas creíbles y sin equívocos sobre el uso de la fuerza".

Amplias páginas se consagran al papel y a la personalidad del presidente serbio Slóbodan Milósevic, que, comparado con los serbios de Bosnia, aparece como una figura moderada. Marrullero, es cierto, pero enamorado de la cultura norteamericana, era todavía un interlocutor asequible. El autor cita al Secretario de Estado de la época, Warren Christopher: "Cuando Milósevic despliega su encanto, se constata que, si el destino le hubiera posibilitado nacer en otro lugar, se habría convertido en un político con éxito de un sistema democrático".

 

Referencias

(1) Richard Holbrooke, Para acabar una guerra, Biblioteca Nueva, Madrid, 1999. (Prólogo de Felipe González).

 

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